Reestructuración de los conocimientos y de las actitudes.
Si una persona cree que es muy importante conseguir la aprobación y el aprecio de quienes le rodean, se siente mal cuando cree que no lo consigue. Puede incluso actuar de forma forzada, buscando que “todos le quieran”, aunque para ello deba renunciar a su propia manera de ser, o deba hacer concesiones que, en el fondo, le frustran.
En otras palabras, las “ideas erróneas” hacen que “veamos la realidad” de forma deformada. Si la idea errónea es “Mejor evitar los problemas que afrontarlos”, la persona se pasa el tiempo cerrando los ojos ante los problemas, y soslayándolos en lugar de tratar de resolverlos. A la larga, acaba por no saber qué hacer ante ningún tipo de problema, y, lo que es peor, se siente cada vez más incapaz. Le falta “entrenamiento” en el hábito de afrontar la realidad.
Tics
Control de hábitos
La dependencia de la nicotina, junto con la del alcohol, es la drogadicción más extendida en el mundo. La nicotina es una sustancia estimulante, espantosamente tóxica, pero a la que resulta fácil habituarse, así como desarrollar resistencia ante ella.
La autohipnosis es un método complementario adecuado para dejar esta adicción. Proporciona una especie de relajación ante el nerviosismo provocado por el abandono del cigarrillo, disminuye la sensación de “recompensa” provocada por el fumar y sirve para “cambiar” las ideas del fumador con respecto al tabaco.
Trastornos por ansiedad
La autohipnosis puede ser muy útil en el control de la ansiedad. Como técnica para inducir la relajación, sirve para aprender a tranquilizarse, para reposar en situaciones de tensión y para eliminar la tirantez acumulada. En este sentido, los simples ejercicios de inducción autohipnótica descritos anteriormente, son suficientes para aprender a disminuir la ansiedad.
Control del peso
Fobias concretas
Las fobias únicas (por ejemplo: a las alturas, a los ascensores, a las serpientes...) son fáciles de tratar mediante la autohipnosis. En cambio, las fobias múltiples (fobia a salir a la calle y a ir en metro y a ir al cine y a visitar grandes almacenes y a...) requieren un enfoque más amplio.
Algo importante:
Hay una serie de problemas psicológicos en los que la hipnosis es inoperante o, peor aún, contraproducente. Son los siguientes:
Depresión. Los pacientes depresivos, con cualquier tipo de depresión, tienen muy difícil la obtención de cualquier tipo de relajación, sea por el método que sea. La depresión, a pesar de su expresión psicológica es una enfermedad orgánica y como tal hay que tratarla. La primera fase del tratamiento debe incluir el empleo de medicamentos antidepresivos. Más adelante, cuando la persona sale del estado depresivo, la “ansiedad obsesiva” (dar vueltas y vueltas a las cosas, sin llegar a resultados) desaparece, y la persona es capaz de concentrarse. Recordemos que la hipnosis es un estado de “superconcentración” y que cualquier depresión, aún las leves, provocan problemas importantes para fijar la atención.
Esquizofrenia y síntomas psicóticos en general. La esquizofrenia es una enfermedad mental grave que consiste en una pérdida del contacto con la realidad. Los delirios (sistemas de pensamiento sin contenidos reales) y las alucinaciones (percibir cosas que no existen) son los “síntomas psicóticos” más habituales. En cualquier psicosis (palabra prácticamente sinónima de esquizofrenia) aparecen también síntomas de deterioro. La persona se vuelve más o menos inútil para el trabajo, el estudio, las relaciones sociales y afectivas. Este tipo de pacientes pueden vivir la hipnosis en forma delirante, percibiéndola como una “intromisión” en su pensamiento, o en una forma de perjudicarles